El retorno del asfalto

El hueco en cuestión. Foto: Javier Montenegro

El hueco en cuestión. Foto: Javier Montenegro

Como parte del Proyecto Imagen, Guanajay se está maquillando: pintura para los puentes y reparación de las calles principales. Y no solo están echando chapapote encima de los agujeros como hacían antes, esta vez rompieron con martillos hidráulicos la Carretera Central y echaron el alquitrán desde cero. Polvorete para retocar a una anciana de más  de 350 años. Se agradece.

Hay rumores malvados: se habla de que en las últimas elecciones al municipio no le fue muy bien y con las reparaciones se intenta apaciguar sentimientos encontrados. Fanfarronadas, a mí me daría vergüenza buscarle a todo una justificación.

En la Carretera Central es donde más esfuerzos han puesto, pero otras calles no han corrido igual suerte, por ejemplo la de mi casa. No es egocentrismo de mi parte. En Ignacio Agramonte se encuentra la Iglesia, y a menos de cien metros  está la estación de policía; la calle nace en el antiguo Hospital José Ramón Martínez (antes San Rafael) y muere en Herrera. Pero me quejo por otro motivo; en el tramo entre Joaquín Aramburu y General Díaz  hay un gran agujero rellenado con tierra y otros materiales que permiten el florecimiento de hierbas malas.

Esta cicatriz es como un recordatorio de que no siempre es conveniente reparar algunas cosas, pues otras pueden terminar rotas. Qué filosófico. La cuestión es sencilla, después de años con problemas con el agua, se repararon los motores que bombeaban para Guanajay. El resultado fue la avería de varias tuberías del añejo sistema de acueducto, la peor de todas frente a mi casa. Mi papá y yo llegamos en ese momento y nos pareció raro la altura que iba tomando el pavimento. Se fue alzando hasta reventar por los costados.

Al romperse la tubería, el agua buscó una salida entre el pavimento. Era tanto el despilfarro que algunas personas buscaron bloques para hacer una pequeña represa y darse un baño en plena calle. Así estuvo par de días. Por suerte los delegados, los trabajadores del acueducto y otros factores se pusieron en movimiento. Se perforó en el sitio indicado, se sustituyó el conducto y un poco de tierra por arriba. Voilá, hoy en día los perros y las plantas lo agradecen.

Nunca se asfaltará. Su presencia es un recuerdo, una lección: no siempre conviene arreglar las cosas. Su presencia es como si dijesen “remember the motors” con el mismo tono en los vietnamitas le recordarían a los americanos el resultado de su invasión. Más que una lección, es una advertencia.

Calles reparadas. Foto: Javier Montenegro

Calles reparadas. Foto: Javier Montenegro

Calles reparadas. Foto: Javier Montenegro

Calles reparadas. Foto: Javier Montenegro

Calles reparadas. Foto: Javier Montenegro

Calles reparadas. Foto: Javier Montenegro

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Acerca de Javier Montenegro

Estudiante de periodismo
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2 respuestas a El retorno del asfalto

  1. Anónimo dijo:

    ¿Y la vieja carretera que conducía al Club 19 la asfaltaron? ¿Ya empezaste la investigación, J. M.?

  2. mas menos, el tiempo no acompaña.

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