Pasión

Él no piensa en realizar ni una ni dos ni tres bicicletas; a él no le preocupa dejar atrás a sus rivales con caños ni le importa desequilibrarlos con complicadas fintas. No le preocupa pasar el esférico a la izquierda mientras mira a la derecha. Tampoco le importa dejar a un rival revolcado en el piso a causa de un quiebro de caderas. El solo piensa en tener el balón en los pies. Arrebatárselo al rival a toda costa, y si no se puede, agarrón y al suelo, o san patada; si es un amigo, leve, para que no le duela, pero si está disfrutando del juego, y le está poniendo más ganas de la cuenta, que se joda.

Si el rival es un portento físico, o extremadamente habilidosa (sí, femenino), se esfuerza por, al menos, sacarle el balón. Y cuando lo tiene en su poder, el espíritu de los chupones y velocistas se apodera de él. Si la pasa es para que se la devuelvan, o para que chuten directo a puerta. Si no, a correr; con pequeños recortes, sin mucho tropelaje, intenta dejar atrás a quienes quieren robarle su más preciado tesoro, su anillo. No hay nada más gratificante que correr con ella en los pies, o correr tras ella para arrebatársela a un infeliz que no conoce su valor.

No importa quién sea el oponente: un fiñe o el negrón que levanta ciento cincuenta kilos, a todos les juega con la misma gana, porque debajo de cualquier piedra está el talento, y si a uno lo humillan, nunca puede utilizar de excusa que se confió. Por eso, a veces le llaman abusador, otras veces loco.

Cada vez que le pega al balón buscando el ansiado gol observa una retraíla de pensamientos convertidos en imágenes: la pared de concreto atravesada por el balón, el portero estampado en las redes, los guantes de Casillas desechos por el impacto, tres dientes de Barthez en el aire, la pierna de un rival fracturada, las mallas con un agujero, un divorcio entre sonido e imagen. Pero eso nunca va a pasar. Ni él le pega tan fuerte, y si lo hiciera, nada de esto fuera posible. Son fantasías de niños, cosas como los superhéroes y los imposibles.

Nada se siente más genial que cuando le pega al balón. Duro. Seco. Fuerte. Sin efecto. Sin comba. Solo le pega. Un golpe que se convierte en la fuga de todas las frustraciones y las molestias. Una patada que se lleva todo lo malo del día, y en ocasiones, hasta de la semana. Dice él que a veces el tiempo se congela, que disfruta cada segundo que el esférico avanza y se acerca a la línea que delimita a los ídolos de fanáticos. Pero entonces hay un segundo instante donde se liberan más frustraciones. El éxtasis. No es el gol. Es el palo, la salvada in-extremis, el grito ahogado. En ese momento el espíritu deja el cuerpo.

No es un comercial de la Eurocopa, ni de una marca especial de zapatillas. Tampoco es que a nadie le importe cómo se siente otra persona al jugar fútbol. Es una cuestión de pasión, esa que a la gente le gusta ocultar porque se siente tonto, porque no debería ir con ellos. “Una persona puede cambiar de nombre, de calle, de cara, de familia, de novia, pero hay una cosa que no puede cambiar, no puede cambiar de pasión”.

(A petición de un amigo, cambio el final)

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Acerca de Javier Montenegro

Estudiante de periodismo
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9 respuestas a Pasión

  1. Bene dijo:

    Eso lo cogiste de “El secreto de sus ojos” no?

  2. Mar dijo:

    Bueno, Bene me robó el comentario, pero qué se le va a hacer.
    Me encantó tu post… definitivamente el fútbol enciende pasiones, incluso hay un chiste que dice que un hombre puede cambiar de mujer más fácil que de equipo. Creo que es totalmente cierto, yo jamás renegaría de mi Barcelona del amla.

  3. sip, una de las joyitas que suelta Francella

  4. Muchas gracias. Sip, yo creo que es mucho más fácil cambiar de mujer 😦
    lo triste es irle a los equipos que no ganan, pq yo cogí al Barça en época de sequía, eso para no hablar de la selección de argentina

  5. Mar dijo:

    Yo cogí al Barça de Ronaldinho… hace también algunos años. Aunque en los mundiales soy fiel a Brasil… me gusta ver bailar al fútbol.
    Lo de las mujeres creo que es porque hay menos equipos de fútbol… y nada, cuestan menos también. 😉

  6. Nyliam dijo:

    Y lo mejor, suponiendo que de pronto el diablo tiente, es no cambiar de pasión. Las pasiones se parecen a uno. !Qué bueno encontrarte Javier Montenegro!

  7. muchísimas gracias Nyliam!!

  8. camarero dijo:

    qué clase de película “el secreto de sus ojos”!…

  9. sip, genial, incluso franchella con su personajes está fuera de serie. los buenos guiones lo solucionan todo.

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