National Geographic: una noche en el Amelia

Noche de viernes. Dejé de ir al Tritón con el piquete del berro por ir al Amelia con otra amistad. Lo sospechaba, era una mala elección, pero a veces una no piensa como debe. El Amelia es una suerte de disco-bar en el Miramar Trade Center. No es un sitio “miki”, como piensan muchos, es bastante heterogéneo. Llegué, pagué la entrada (un poco cara), y me senté con uno de los socios. Pocas personas, siete u ocho mesas y tres pantallas con lo último del videoclip de la farándula.

El último día de la semana laborable te alegra y te entristece al unísono: es un buen día para salir pero la billetera ya pide a gritos una recarga, al menos en la vida de estudiante parasito. Cero trago, cero cerveza, y por ende, cero baile y cero meneo. Como es habitual, planté en una silla, puse mi mejor sonrisa, y no me quedó de otra que mirar el ambiente cuando me quedé solo. Qué se le va a hacer… las ganas de menear son insuperables, pero no hay forma humana de que el ritmo me contamine.

A esa hora no cabía un alfiler en la pista, y los roles discotequeros se fueron determinando. Tres individuos, sin una onda clara (llevaban camisa desahogada, cinturón del título WWC Heavyweight y puntifinos), estuvieron por más de una hora con una Bucanero en la mano, una expresión de “dispuesto a todo” en el rostro y la cadera trabajando. A veces se les acercaba una despistada, pero se retiraba rápido. Cuando digo despistada, no es en detrimento de ellos, pero por desgracia, desentonaban bastante. Los tres caballeros eran de esos que pasan toda la semana “luchando” para disfrutar del fin con sus ganancias; pero si querías cazar allí, debías llevar un buen fusil y muchas municiones.

¿Qué era lo habitual? Las diferencias de edades. No pasar de veinte años para ellas, y recién cumplidos, con suerte, los treinta para ellos. Y una billetera gruesa, ese era factor esencial; y cuando digo gruesa, no me refiero al grosor, sino a varias bebidas verdiplateadas y rojinegras en la mesa, sonrisas con piezas brillantes a lo Pedro Navaja y sobriedad al vestir. Eso es elemental. Elegancia pero sin llamar mucho la atención.

Me sentí raro, como si aquello fuese la danza previa de algún ave exótica y hermosa para copular con una exigente pareja. No se me ocurre otra comparación. También había algunas mujeres maduras, con sus manitas ocupadas en empinar el codo (que de paso ayuda en el bailoteo) y esperando algún cortejo. Pero en aquel bosque solo se busca carne fresca, en otro lugar hubiesen sido las reinas de la noche.

Pero aquel desfasaje, que incluso era de generaciones, me chocó, y me quedé reflexionando; me puse el sombrero ridículo de juez con la toga y comencé a emitir criterios que no me tocaban sobre casi todas las personas que estaban ahí. Por suerte, una iluminación cruel y con mandarria. Primero entró un hombre con una muleta; serios problemas para caminar. Venía acompañado por un amigo. Se sentó con una Corona y miraba con cara ansiosa a su alrededor. Mis primeras suposiciones no son para reflejarlas aquí, pero luego llegó una señorita en silla de ruedas con sus amigas; por más que ella lo intentara, no logré ver una sonrisa genuina y de diversión en su rostro. No fingía, pero tampoco gozaba como el resto. Y entonces, sí, entonces me pregunté: ¿tú qué carajo sabes de la vida para estar reflexionando fuera del envase?

Anuncios

Acerca de Javier Montenegro

Estudiante de periodismo
Esta entrada fue publicada en Crónica y etiquetada , , , , . Guarda el enlace permanente.

7 respuestas a National Geographic: una noche en el Amelia

  1. ves lo que te digo de los finales? pal carajo.

  2. Enrique dijo:

    Hola no conocía tu blog, está muy conectado con la calle. Te quería preguntar porque ya soy un temba que significa un sitio “miki”. Saludos.

  3. miki es una persona que es una categorización que le damos a las personas que escuchan música pop, y se preocupan por dar una imagen de gente bien joven. creo, si estoy en un error o me falta algo, están invitados a rectificarme

  4. Enrique dijo:

    Algo así como ser un pepillo, palabra que debe estar fuera de moda, supongo 🙂

  5. rosakiel dijo:

    hmmm, miki, justamente por ser de otro tiempo, es un poco diferente a pepillo. Yo era una niña cuando los pepillos de los 80, pero si no recuerdo mal, era gente joven o mayor que trataba de lucir joven y a la moda, o sea, tan a la moda como se podía estar en la cuba de los ´80. Tener un “pitusa” (hoy un jean), podía ayudar en el empeño. Los mikis de hoy, además de tener preferencia por el pop, tienen que tener o parecer que tienen dinero, no basta con estar a la moda, hay que cumplir con ciertos rituales y clichés: por ejemplo, un chico joven, arreglado y a la moda, pero con preferencia por la música salsa y residencia en San Miguel del Padrón encajará para muchos más en la tribu “repartera”, que en la “miki” (donde encajaría mejor si prefiriera el pop y viviese en Miramar), o me equivoco? Bueno, lo dicho, es sobre todo una cuestión de clichés…

  6. jejejejejejeje, todo sigue igual, con ligeros cambios pero todo igual

  7. H.B. dijo:

    Me imagino que el sentido de la expresion que usan los cubanos en Cuba, es la misma que usan los cubanos aqui en la Yuma. Una cosa “miki”o “mikimaus”, (de Mickey Mouse), es una cosa falsa, de fantasia o barata. Asi, por ejemplo, un reloj que aparenta ser costoso, se dice es un reloj mikimaus, si es falso; un negocio que
    no esta muy claro, se dice un negocio mikimaus, si es ilegal o turbio.
    En tu caso, si no es un lugar miki, quiere decir que esta bien equipado, que no es barato. o que las personas que lo frecuentan son distinguidas, que es limpio, tranquilo y acogedor. Nunca he estado alli, pero no se si eso es lo que quisiste expresar.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s