¿Cómo enfrentar una colina?

A mí me faltaba vocación en doce grado. No sabía que estudiar, y la única carrera que me interesaba estaba cerrada ese año. “¿Periodismo? Está bien”, dije cuando me comentaban algunos amigos las posibles opciones. Otros me halaban las orejas para abandonar la idea de estudiar humanidades. Escuché a los primeros y la vida me ha demostrado una cosa: da igual la carrera, uno mismo debe encargarse de su formación.

No hablo de ser autodidacta; pero casi. La institución ofrece muchas herramientas, recursos, y hasta regala la posibilidad de compartir la experiencia de gurús de las diferentes carreras. Aun así, solo depende de nosotros. La formación universitaria es tarea de los estudiantes, somos los únicos responsables.

¿Talento? Sí, muy necesario, pero no es el único requisito para lograr una meta. A las personas les cuesta entenderlo; en la universidad hay personas con una de estas dos características, muy pocas con las dos. Son motivos suficientes para pensar de quién es el mérito por graduarse.

Muchos afirman que el 70 % de lo aprendido por un alumno se obtiene en el aula, durante la clase del profesor. Muy bien, pero y el otro ¿100 %? Aquel que se aprende de lecturas extras, de ir al cine, de asumir una actitud esnobista y estar detrás de los últimos eventos culturales. ¿Y las lecturas necesarias no relacionadas con la carrera? ¿Y las conversaciones con los amigos intelectuales y con los socios del barrio?

¿Enfrentar el programa?

Los programas de estudios siempre están llenos de altibajos. Nos quejamos por lo innecesario de recibir tal asignatura o por la ausencia de esta otra. Cada persona tiene intereses diferentes y el conocimiento es demasiado amplio como para pretender apropiarse de todo. Si algo le falta a la universidad es libertad en su programa, dejar a los estudiantes elegir

Por desgracia, es difícil construir un perfil aprovechando los recursos que pone en nuestras manos la institución. Demasiadas exigencias académicas que, si bien son necesarias, no tiene por qué ser del interés de todos; y si algo debemos respetar del ser humano es el libre albedrío. Un matemático con perfil periodístico. Depende en absoluto del estudiante, de sus horas extras, de cumplir sus sueños. En nuestro país apenas existe flexibilidad cuando se trata de crear profesionales.

No es mi intención abrir fuego contra las universidades de nuestro país. Cuando una persona obtiene una carrera, de él depende el resto, “esto es lo que hay, lo tomas o lo dejas”, nos dice el Alma Mater con los brazos abiertos. Somos los únicos responsables de nuestra formación. O nos pasamos 5 o más años estudiando, o nos pasamos la carrera de fiesta en fiesta. Y está el término medio: fiesta y estudio, aunque algunos conservadores no lo conciban.

Y para terminar, si alguien me preguntase qué creo acerca de la formación universitaria brindada por nuestro país, mi respuesta no se haría esperar: demasiada fácil de acceder a ella. No hablo de un círculo de élites, sino de un rigor real a la hora de entrar a las carreras. Calidad por encima de cantidad, esa es la única manera de echar andar un proceso. Si seguimos como vamos, lloverán los profesionales mediocres en la calle; o quizás no. Quizás los buenos profesionales estén en la calle en negocios por cuenta propia y los mediocres se encarguen de los trabajos del estado.

Sobre el mismo tema, dos opiniones distintas en: el blog de David y el blog de Rafa.

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Acerca de Javier Montenegro

Estudiante de periodismo
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3 respuestas a ¿Cómo enfrentar una colina?

  1. Bene dijo:

    Javico:
    No puedo evitar ser un egolatra ;).
    “Un matemático con perfil periodístico.” y “Y está el término medio: fiesta y estudio, aunque algunos conservadores no lo conciban.”. Dos frases escritas para mi, aunque tenias que haber puesto cibernetico jeje.

  2. albita dijo:

    muy de acuerdo, sobre todo con el final
    definitivamente el rigor de las pruebas para acceder a la universidad debe ser mayor y debe ser filtro para que obtengan una carrera aquellos que en realidad la merezcan; ya sabemos que más no significa mejor.
    me asustaste, al principio venías un poco esnob

  3. izmatopia dijo:

    “Quizás los buenos profesionales estén en la calle en negocios por cuenta propia y los mediocres se encarguen de los trabajos del estado.”

    creo que concuerdo plenamente con esta afirmación. Cuba está llena de buenos profesionales pero precisamente esos BUENOS no se conforman con lo que les brinda su trabajo, con las trabas, con los problemas y como dices, están resolviendo lo suyo en otro lado.

    Aunque dicho sea de paso, nada es absoluto o exclusivo.

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