Una placa, un berro, y tres botellas de Vodka.

El sábado 21 de enero estaba planeado echar la placa de mi casa. Nada que ver con una radiografía, sino 70 metros cuadrados de concreto en sustitución de la añeja teja. Adiós al hollín, a las telarañas con hollín, a los murciélagos, huéspedes necesarios en toda casa de teja que se respete, y a los alacranes que a cada rato caían a mi lado. Pero no todo son despedidas, ahora habrá más calor en la casa, más terreno para tender la ropa y un posible lugar para exiliar a mis tres perros cuando hagan de las suyas.

Fueron unos días infernales por lo reducido del espacio en la casa y combatiendo en todo momento el polvo provocado por el desmontaje del techo anterior y el escombro que aparece de la nada. Alguien debería teorizar sobre esta materia. De un metro cuadrado de pared pueden aparecer montañas de escombros. Un día de esto realizaré un análisis peliagudo. Llegó la mañana del sábado. Mis socios llegaron lentamente, al igual que los de mi papá. Realizamos una convocatoria como si de un partido de fútbol se tratase: 23 personas estaban para la placa. Algunos no fueron muy puntuales. Teníamos toda clase de especialista.

Primero, el güinche y un elevador para subir la mezcla ya lista. Si eso no hubiese estado allí, todavía estaríamos paleando y cubeando. En tres horas matamos la jugada. Entre mis convocados estaba un ciudadano de tez oscura de proporciones bíblicas, para si alguien dudaba sobre la terminación de la placa lo viera a él y pensara “con este negro pinchando se termina”. Factor sicológico. A algunos les tocó una pincha más violenta que a otros, siempre hay un vivo listo para tomar el trabajo más sencillo, como cargar cubos de agua, o abrir la pila del agua, pero nada trascendental. El caso es que con tantas personas nadie se reventó, y a las once y media de la mañana estábamos en el estadio de Jupiña de Guanajay con tres litros de Vodka. Eso es sinónimo de berro total.

Ni una nube en el cielo. Si antes la iglesia nos ayudó con la sombra para la placa, ahora estábamos desprotegidos. Alguien me preguntó sobre el proyecto de techado del estadio, y le expliqué que antes había que ponerle asientos para el público. En un inicio la gente estaba reacia a entrarle a Sheburanska (nombre de guerra del vodka), ese jugador número doce necesario en todo berro. Pero luego se despistonaron. Fútbol + Alcohol + Sol = cuentos para dar chucho. Solo contarles que el Rafa, no muy diestro en las artes balompédicas, marcó un golazo de antología. Centro desde la derecha y el del Microwave le pegó de puntera al balón con la zurda, una de sus dos piernas malas, sin siquiera bajarla para así clavarla (¡uf! qué melódico) por toda la escuadra de la vallita. Anonadados todos.

Así fue la cosa hasta las cuatro de la tarde. Yo abandoné antes para acompañar al Rafa y Aliet, héroes de la república por levantarse a las cinco y treinta de la mañana para llegar tempranos a la placa. De madre aguantarle el paquete a un socio de Guanajay e ir desde la Habana para tirarle un cabo. Ellos están en el aula, pero otros dos compañeros de berro se aparecieron allá para poner su fragmento final de cigarro.

Por la noche seguí dando tumbos en el cumpleaños de un socio, pero qué va, antes de las once de la noche ya estaba en mi casa reventado en la cama. No tenía muy claro cómo irme sin quedar mal, y entonces la solución apareció de la nada: jugando dominó, un socio me puso un forro, yo le protesté pero me explicó que ya habían jugado tras la trampa y ahí se quedaba. Se armó el éxodo, me fui “muy molesto” y a dormir para mí casa.

Acá les dejo unas fotos tiradas por mi hermana, que no disparó un chícharo prieto en el día.

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Acerca de Javier Montenegro

Estudiante de periodismo
Esta entrada fue publicada en Crónica, Fútbol, Guanajay y etiquetada , , , , , . Guarda el enlace permanente.

7 respuestas a Una placa, un berro, y tres botellas de Vodka.

  1. maribel cruz (infoas.es) dijo:

    yo no veo las fotos…. hombre tu hermana disparó la cámara … llevala suave…

  2. eldavixxl dijo:

    en la foto del medio parece q todos estan pensando en cómo entrarle al asunto, ajajajjajajaja.
    q bueno q no fui aunq me hubiese gustado meterte unos cuantos goles de cabeza

  3. esa te la voy a guardar… no te preocupes, que queda construcción pa rato

  4. era juego, jejejejeje

  5. Sin lugar a dudas, cuando se realice la antología de los mejores goles marcados en el Jupiña, ahí estaré pletórico de alcohol, marcando el mejor gol de mi vida presente y venidera. Gracias por el llamado a la selección, un abrazo.
    R

  6. Maribel dijo:

    Tu barrio es muy bonito suerte q tienes ya una placa donde castigar a tus canes, yo tengo una perrita q se merece un confinamiento pero no tengo donde 

  7. gracias, aunque mis perros no deben estar muy agradecidos. de seguro tu perrita es educada y no necesita castigos… espero, jeje

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