El rastro del Guanajo

En mi casa estamos en construcción, y ustedes saben qué significa eso para un cubano. Por lo general, si un neoyorquino o parisino está realizando obras, se marcha para un apartamentico alquilado, pasa unas semanas debajo de una piedra como una rana y se acabó. Sin problemas. Nada que ver con las obras, el arquitecto o el capataz se encarga de todo por un precio justo, y sin aplicar ninguna multa (no, no la multa por infringir la ley). Pero en Cuba no es así. Nadie se marcha de su casa y deja los albañiles al libre albedrío; no toquemos la falta de confianza que nos tenemos unos a otros, vayamos a algo mejor, que es ese libre albedrío.

Si tú dejas al o los albañiles solos, con unas instrucciones que más claras imposibles, puedes llevarte una sorpresa. O varias. “Hazme una puerta aquí y levántame una pared allá”, sencillo ¿no? No sea ingenuo. La pared la levantan donde a ellos les parezca mejor, siempre pensando en nuestro bienestar, en el espacio, que el precio sea mejor para nosotros, y en el diseño de la casa. Y mejor no mencionar la puerta, que puede llevarnos a la azotea. No me quejo de quienes están trabajando en mi casa; además de trabajar a velocidad de crucero, lo hacen muy bien, pero no me digan que nunca han pensado en todo esto cuando van a emprender una obra.

Pero esto es lo de menos, al menos en cuanto a mi experiencia. Lo que sí viví de maravillas fue la consecución de materiales. Casualmente, a mi madre le informan que al día siguiente entraban las ansiadas cabillas, hierros largos que las personas emplean en otras cosas y expresiones ajenas al argot albañílico. A las tres y media de la madrugada fui a marcar, y fui el # 1 hasta las seis. El custodio nos informó que si no estábamos antes de las cuatro, sería en vano, pues las cabillas duraban menos que el merengue en la puerta del colegio (sin divagar, ¿alguien ha visto un vendedor de merengues en una puerta de colegio?). Allá fui yo de papelazero, después de una súper discusión con mi madre, y las horas pasaron por mí. Me pasé la noche pensando en posibles venganzas. Pobre custodio.

En este mismo rastro experimenté con el surrealismo. ¿Cómo miden una manguera, o tuberías para la electricidad? Digamos 15 metros. El vendedor, dependiente, o como se le llame a ese compañero, toma un trozo de madera de un metro y lo va pasando por encima de la manguerita. Lo coloca sobre esta y tenemos un metro. Luego el palo realiza la misma acción que la aguja de los relojes que marcan la velocidad de los carros; de 0 a 200 kilómetros por hora en tres segundos. Dos metros; y así 15 veces para medir los 15 metros. La explicación no está muy ilustrativa, así que les dejo a su imaginación cómo medir una manguera con un palo.

Otra pregunta clave sería ¿cómo miden los metros cuadrados de materiales? “Necesito dos metros de gravilla y uno de arena lavada”. Pagas y te la despachan. Pones el vehículo que transportará los materiales en posición y te lo llenan lentamente, con la medida exacta. Un metro cuadrado equivale a 6 carretillas o vagones, y para llenar un vagón se necesitan 10 palas llenas. Un cálculo rápido nos da 120 palas llenas para la gravilla y 60 para la arena. 180 palas llenas que debe cargar el elegido para despachar. Los números son ejemplos, no conozco las medidas. Entre el cansancio, la cuenta mal sacada, las diferentes medidas de las palas, la subjetividad a la hora de llenar la pala… es lógico que exista una ecuación donde 2 = 1.

Y para terminar, un consejo: procura tener amigos, porque si no, te vas a reventar cuando fundas la placa.

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Acerca de Javier Montenegro

Estudiante de periodismo
Esta entrada fue publicada en Crónica, Guanajay, Surrealismo y etiquetada , , , , . Guarda el enlace permanente.

Una respuesta a El rastro del Guanajo

  1. maribel cruz (infoas.es) dijo:

    aqui discrepo en la parte del neoyorquino…. bueno no discrepo a lo mejor allá si, desde luego un madrileño, no puede hacer eso ni de coña, los albañiles de aqui no se pueden dejar solos tampoco…… y eso de irse a un alquilado…. es un lio, para 3 meses no encuentras alquiler tan facilmente…. los dueños de las casas prefieren alquiler para un año o más….. el arquitecto o capataz otro que tampoco se puede dejar solo…… a modo de acreditarte una señora que conozco se hizo su baño entero de marmol y su arquitecta decidió que la zona de la ducha se la iba a hacer de cemento gris… una vez terminado el baño era un horror era como las duchas que tenemos los cubanos, pero en un piso de lujo y en un baño de lujo…..nada que entre eso y que está de moda poner un palet por cama no sé si he hecho el tonto viniendo para acá si en cuba estuve entonces a la última antes de haberse inventado……

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