Crónicas de un Festival V (final)

Cerró cortinas el Festival de Cine Latinoamericano, y a diferencia de ediciones anteriores, quedé muy conforme con lo visto, a pesar de que mis últimas elecciones no fueron las más acertadas. Ignoré consejos y disfruté de varios “clavos”, llamados así por los seguidores de la película del sábado; a veces se merecen ese nombre.

Si tus personajes no evolucionan, si mantienen una misma actitud durante todo el metraje y debido a ésta no alcanzan sus objetivos, uno termina por preguntarse, ¿y esto de qué va? Y si le agregamos el magnífico aliciente de saber el final porque te lo cuentan al inicio de la cinta, uno sale absolutamente anonadado del cine. Un romance literario que se desmorona  sin motivos y un vacío de ocho años para el espectador, hacen de Bonsai en una película insípida y vacía.

Limbo, una cinta noruega que narra la historia de una familia nórdica en el caribe, mezcladas con el calor, la locura y las infidelidades, y con estas, unas reacciones extrañas a más no poder: cada ser humano es un mundo. Luego Circular, un intento de historias cruzadas tan deprimente como su cierre. Y más tarde El gato desaparece, 80 minutos aceptables y bien desarrollados hasta llegar a un final “Made in Hollywood”.

Y por fin los premios del Festival, los cuales, como es habitual, no le tocan a la mejor película, sino al mejor reflejo de la situación Latinoamericana. A veces dudo de la importancia que pueda tener la factura de una cinta ganadora del Coral. No estoy en posición de criticar a un jurado de muchísimo reconocimiento, pero a veces me pregunto, ¿de veras no había nada mejor? Infierno me pareció una buena película, pero… ¿y el resto?

Mis disculpas para el jurado del Festival del Nuevo Cine Latinoamericano, pero no hay novedades en los lauros, aún se premia al grito vanguardista; por suerte, no todas las películas expuestas van de lo mismo, ya sería insoportable. Por eso quedé conforme con esta trigésimo tercera edición.

En mi opinión muy personal, los galardones no premian nada, son solo indicadores para facilitar la elección de los espectadores cuando desean ver un buen film. Son pocos los espectadores, acostumbrados a dinámicas occidentales, que se aventuran a ver una película asiática si esta no ha recibido alguna nominación o reconocimiento, o si algún crítico no opinó sobre su calidad. Es así de simple. La lista de grandes películas sin una sola estatuilla, palma, oso, o símbolo de turno es monstruosa. A veces debemos arriesgarnos, no cuesta nada levantarse y salir del cine.

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Acerca de Javier Montenegro

Estudiante de periodismo
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Una respuesta a Crónicas de un Festival V (final)

  1. Mary Lou dijo:

    mmm… creo que los llevaste suave, luego de todas tus noches y esfuerzos cinefilos, mmm… yo se que tu puedes ser peor, este festival no me enamoro personalmente y tengo muchisimas razones. No comparto contigo lo de la conformidad, tenemos que discutirlo, este año el cine no me dejo el sabor en la boca.

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