¡Bauta, Caimito, Guanajay!

CamíónNo hay metro y las guaguas no pasan ni siquiera cada 30 minutos. ¿Soluciones? Las benditas camionetas y los monstruosos camiones. Viajar de Guanajay a la capital de todos los cubanos es una aventura donde se pueden contar disímiles historias. No importa la hora, si es día de trabajo, feriado o fin de semana, montarse en una de estas cafeteras con ruedas puede sacártelo todo: el desayuno, sudor en pleno invierno, dolor en los riñones, ganas de dormir incluso si estás acabado de levantar y hasta las ganas de viajar, en camioneta.

El simple hecho de llegar a la terminal, ya sea en el Lido o en mi querido pueblo embrujado, nos detiene en seco con una galleta sin manos: ahí están los almendrones, un viaje de hora y tanto reducido a 35 minutos por maestros del volante. Pero junto a ellos están sus precios que fluctúan como si fuesen parte de una bolsa de valores. Si es temprano viajas por 30 pesos, 40 CUP si es un poco tarde y si te cogió la noche… rézale a Dios, aunque seas ateo, por la misericordia del chofer.

Pero nosotros no vamos a montarnos en un almendrón. Los miramos con mala cara y nos acercamos a las ansiadas camionetas. No hay nada como tomar una cuando el sol está justo en la cúpula del cielo, y sientes cómo, con ojos acusadores, te pregunta si tú te vas a montar ahí. ¿Qué le vamos a decir? Montamos, esperamos a que todos los asientos se llenen, aunque yo, particularmente, siempre llego cuando está a punto de salir y viajo de pie; así me convierto en uno más entre las sardinas que el conductor va acomodando para llenar al máximo la lata. Si al menos así ocurriera con el dicho pez en conserva.

Una vez comienza a rodar aquello,  escuchamos toda clase decamioneta conversaciones. El tema número uno de la CIC (Conversaciones en el Interior de una Camioneta) es la desfachatez de los precios. “¿Cómo van a cobrar 5 pesos hasta Bauta?” “¡Se están aprovechando de la situación!” “A mí sí que no, yo no voy a pagar nada”. La mayoría de las protestan vienen de ancianos, y quizás tengan razón y se estén aprovechando, pero estos mercenarios del transporte son quienes están resolviendo el problema. Serán unos usureros, pero unos muy grises.

 El resto de los lugares del CIC están en constante rotación; el clima, presente en cada conversación cubana; la situación, la cual nunca aclaran pero siempre está muy mala; la lentitud de la camioneta, la cantidad de paradas que hace y cómo se demora en cada parada; y por supuesto, la lucha, verdadero deporte nacional.

Por suerte, hace unos meses surgieron unas camionetas con ruta Artemisa -Habana, escala en Guanajay, que por diez pesos realizan el viaje entre 45 y 50 minutos, a veces menos. Casi todos van sentados, y en mi opinión es un gran alivio. Al almendrón le salió competencia.

Podría escribirse un tratado sobre las camionetas, sus olores y quiénes los emanan, quiénes las montan, quiénes la manejan, quiénes cobran y… no, mejor hago un alto en quiénes cobran. Les llaman conductores, pero en realidad son los creadores de la compresión humana absoluta. No puede quedar un centímetro cúbico sin emplear en la camioneta. Emplean todo tipo de artimañas para que las personas se apretujen: “abran paso, el compañero tiene una java de pescado” “denle un chance al moreno que va para el fondo” “señora, por qué no abraza la cartera y así puede pararse alguien a su lado”; ¿y qué podemos hacer? Reírnos. Nada va a cambiar. Y cuando por fin llegamos a la capital, a la civilización, cuando la aventura se convierte en monotonía, entramos en una nueva fase: el transporte urbano.

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Acerca de Javier Montenegro

Estudiante de periodismo
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3 respuestas a ¡Bauta, Caimito, Guanajay!

  1. Lawrence of Kubabia dijo:

    Episodios que pertenecen a los estadios menos placenteros de cierto tipo de indignidad, marginalidad y absurdo convertidos, por obra y gracia de tu pluma, en meros episodios bucolicos.
    Permiteme discrepar 150% de todo ese jelengue camioneril. El 90% de los que aparecen en esas edulcoradas escenas no se merece eso, no estudio para eso y no trabaja para malviajar, malcomer y malmantener un salario simbolico que desgajan tramo a tramo en esas inmisericordes rutas.
    Y si quieres echarle al culpa al bloqueo a mi me da igual. Yo hace rato que se quien es el culpable.

  2. Puedes tener razón, puede que no, pero el debate no va a cambiar nada. Da igual de quién sea la culpa, por desgracia esta es nuestra realidad. O la disfrutamos, o la sufrimos. Además, terminas acostumbrandote a todo el viajeteo…

  3. asi son las promezas del comunismo y fidel castro , todo lo que prometio fue y sera mentiras , todo es a su favor , mintio a un pueblo entero cada dia se ve en que a combertido fidel a nuestra linda patria , en ruinas !!!! y con sus pullas y ofenzas sobre el bloqueo , todo eso es a proposito , pues este hombre sin el bloqueo no hubiese sobre vivido hasta hoy en dia , el bloqueo es y sera su mejor negocio y oportunidad para segir en el poder !!!!!

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