La leyenda continúa

Quien haya caminado la Habana Vieja, de seguro ha entrado en alguna ocasión a una pequeña tienda en la calle Mercaderes, entre O’Reilly y Empedrado. Se llama Muñecos de Leyenda, y a decir verdad, el nombre no puede ser mejor. Duendes, elfos, hadas y todo tipo de criaturas habitan esta pequeña gruta-museo para el cubano “de a pie”.

El mayor misterio de la tienda es la prohibición fotográfica; quizás exista un riesgo real y el alma de los muñecos puede quedar atrapada en la instantánea; es la única explicación lógica que puedo encontrar, ¿por qué otro motivo no dejarían a las personas llevarse un suvenir de su visita?

Existen comentarios sobre la desaparición de algunos personajes; según dicen, han vuelto a sus tierras y mundos mágicos debido a la inexistencia de un mercado ideal en la isla; muchas de las existencias de los muñecos se esfumaron tanto de los estantes como de los almacenes y sus compañeros afirman no sentir su presencia en nuestro mundo. Un pequeño hongo con rasgos humanoides me comentó que amigos suyos habían viajado a Irlanda, donde los personajes mitológicos son venerados.

Sin embargo, tres de los fundadores de la tienda niegan dichas desapariciones. El oso de 868 asegura que quien no está en la tienda, es porque ha sido vendido, pero nadie ha dejado el lugar de manera sospechosa. La jirafa de los 900 concuerda con su compañero sobre el tema, y afirma además que no existen motivos para dejar la tienda, donde han permanecido juntos tanto tiempo. Aún así, el burro de los 600 reconoce haber notado cierto descontento entre algunos de los recién llegados, pero pronto desaparecieron.

El administrador de la tienda me contó sobre los planes de ampliación existentes y los deseos de cambiar el perfil; en vez de vender, la creación de un museo de personajes mitológicos inexistentes en las casas cubanas promete una mayor rentabilidad. Así sacarían ventajas de las visitas, y de paso, si algún osado desea comprar un “muñequito”, se podría hacer una excepción.

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Acerca de Javier Montenegro

Estudiante de periodismo
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2 respuestas a La leyenda continúa

  1. Estaba pensando en lo que hubiera pasado ese día si cuando empujé al oso y lo halé por la nariz se hubiera roto. Qué habríamos hecho? Supongo que todavía estaríamos trabajando esclavizados en ese lugar.

  2. no quiero imaginarlo, seguro terminabamos convertidos en algún monstrico de esos…

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