Adiós a los juguetes.

Finalmente vi Toy Story 3; nunca mejor puesto ese número, pues tres veces estuvieron a punto de salírseme las lágrimas; por suerte, tenía un compañero viéndola conmigo para evitar, con esos raros conceptos de virilidad, el efecto que producen en mí todas las películas de Pixar: tristeza y compasión por los personajes.

Primer momento de lágrimas: la historia del oso de peluche. ¿Cómo pueden crear sentimientos a partir de objetos inanimados? ¿Cuál es la magia de Pixar? ¿Por qué sentí lástima por algún juguete perdido en la infancia? Ése es el poder de Lasseter y todos los geniales animadores de la productora de la lamparita que salta. ¿Imaginan si esto le ocurriese a un hombre? Por eso nos duele tanto, por la increíble humanización de los juguetes; porque por algunos segundos, llegamos a pensar que nuestros dinosaurios de goma tienen vida y están, si es que están, tirados en una caja o perdidos para siempre.

Segundo momento de lágrimas: la incineradora. Después de ver la escena y comentarla, comprendí que esta no era una película para niños. Toy Story 3 es para los niños que crecimos con Woody y Buzz LigthYear; por eso nos impactó más ver el posible final de los pequeños héroes que el derroche de maldad mostrada por Lotso. ¿Puede un niño comprender por qué el peluche rosado no ayudó al resto? Yo tampoco lo entendí; sin embargo, fue más doloroso ver resignados ante la muerte al vaquero, al guardián del espacio y sus compañeros.

Los gags en la cinta son innumerables y geniales, y la gran mayoría apuntan en una dirección, el tiempo pasó, y muchas cosas han cambiado; algunos se han hecho viejos, y otros ya no son iguales que antes; el mejor ejemplo está en el cachorro que le regalan a Andy en la primera parte, apenas puede caminar debido a los años, o los juguetes de la guardería, en los que se aprecia un gran desgaste.

Tercer momento de lágrimas: la despedida. Una vez más pensé en mis juguetes: los soldaditos, Robocop, los carritos, los ninjas, un desfile de recuerdos alegres, y tristes cuando alguno se rompía, vinieron de golpe a mi memoria, y me pregunté dónde andarían muchos de estos; tengo una foto, al igual que Andy, de mis favoritos, pero hace años que no veo ninguno, lo más probable es que mis padres los hayan regalado. No importa; hay que avanzar, aceptar las cosas, comprender que hemos crecido y que nada es igual a como era antes; no podemos ser niños eternamente, todo está sujeto a cambios, esa es la razón de ser de Toy Story 3.

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Acerca de Javier Montenegro

Estudiante de periodismo
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7 respuestas a Adiós a los juguetes.

  1. Maite dijo:

    I love it, no he visto la tercer aparte pero sé que sentiré emociones muy parecidas, de niña nunca tuve muchos juguetes, siempre fui de la niña que habla habla habla con cuualquiera y hasta sola, pero juguetes no necesitaba para hablar.
    Pero siempre amé la TV y los muñequitos, te leo y recuerdo a mis favoritos de TS, los marcianitos de tres ojos, siempre me gustaron mucho y mi preferida de todos los tiempos es Car, todavía me sorprendo con ella aunque la he visto casi 15 veces, me se las lineas y la disfruto cada vez como si tuviese 6 años, aunque sé que ni Pixar ni la Industria hacen los filmes para niños, los hacen para los niños y los padres que van acomprar las mochilas, los tennis, las gorras y cualquier basura con al identidad del animado como calcomanía, manipulador si, pero qué bien lo hacen!!!!!
    M.

  2. Karla Valero Tieles dijo:

    Mira tú, yo sabía que detrás de tu tipo de durito había mucha ternura. ¿Quién me diría que iban a ser una película de muñes y los viejos recuerdos de la infancia los que la sacaran a flote? jejeje. Ahora en serio: me encantó lo que escribiste y creo que a todos nos pasa eso. Al leerte me pusiste a pensar en mis recuerdos, mi infancia, mis juguetes… Bueno, aunque tu sabes…yo aún tengo un oso y una muñeca de trapo que duermen conmigo (no tan vieja es de cuando tenía 16) pero igual, me hace pensar en el día que finalmente tenga que decirles adiós a ellos también. De igual forma, es cierto que nos desprendemos de ciertas cosas cuando vamos cerciedo, yo también pasé mis juguetes a mi hermana y luego los regalamos a otros niños; pero eso no significa que le digamos adiós a esa etapa tan linda. La prueba está justamente en lo que nos puede hacer sentir algo tan “simple” como la historia de unos juguetes de una película de PIXAR.

  3. SOY un tipo DURO, pero no soy un monstruo Karlita.
    Lo que quise decir es que hay que aceptar los cambios, no que olvidemos buenos tiempos. A eso me refería con el adios a esa etapa.

  4. Pixar está dos o tres pasos más arriba que el resto de las compañías que hacen animación. Yo creo que son las películas más elaboradas, con mejores guiones y mejor animación. ¿Manipulación? ¿Quién no lo hace? Al menos yo disfruto como Pixar me manipula.

  5. yo estuve mas de un mes pidiendole a ti y a rafa k acabaran de ver la peli. a mi también me saco los mocos, nada mas termine fui corriendo a buscar mis juguetes y lo peor es k no me kedan casi y los k aun conservo son con los k menos jugaba. imaginate k vi la peliculoa en ingles y para colmo se oia bajita… lo de tipo DURO aun esta en discusión. Maite no te preocupes k casi todos lo periodista hablamabos mucho cuando niño, es normal, espero.

  6. Pingback: Un poco de nostalgia: Mortal Kombat « La Estrella, El Cine y El Mar

  7. Mary Lou dijo:

    Snif, no me recuerdes el tema de las lagrimas y Toy story 3, yo podia nadar del llanten que forme, me encanta esto que has escrito, en serio, me llego, fui una niña (ggg) muy apegada a mis muñecos, aun recuerdo sus nombres, aun conservo algunos (los que no, estan cerca, con mi hermana), aun duermo con…(uy que vergonzoso)…6 mas o menos, y tengo siempre cerca a mi Woody, se llama Jimbo. La pelicula fue facinante, la despedida sobretodo, estuve cantando Yo soy tu amigo fiel por 3 dias, ademas esa animacion esta tan buena!!, lo otro es a pesar de ser una pelicula infantil la humanizacion de los personajes es grandiosa, poniendote a todos con defectos y virtudes, cometiendo errores, etc. Yo no creo en eso de las etapas, solo pienso que hay momentos para cada cosa, y uno va acumulando experiencia y responsabilidad, pero siempre acumulando, nunca dejando atras las cosas que se aman, nunca dejando atras la niñez, siempre la vamos a necesitar. Yo tengo mi primera muñeca, tiene 18 años, y es hecha a maquina en 1993. Amen ggggg

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