Sí, yo soy espiólogo

“Ahí quedan unos espiólogos en el campismo que no saben con quién los van a sacar”, le gritaba el chofer de la guagua a otro. Si analizamos la etimología de la palabra, un espiólogo debe ser un individuo versado en las ciencias del espionaje; imposible estar más equivocado acerca de las personas a las que el chófer hacía referencia.

En el campismo quedaban un grupo de espeleólogos, personas que estudian todo lo referente a las cuevas; quizás decir “estudia” no se lo más acertado; no creo en la necesidad de ser científico para formar parte de este calificativo, toda persona que emplee parte de su tiempo en visitar grutas, o en colaborar de diferentes formas en su estudio o cuidado, debe ser considerada espeleólogo.

En los años que llevo saliendo con el Grupo Guamauhaya, he podido comprobar ciertas características en los integrantes de la Sociedad Espeleológica de Cuba (como si fuesen material de estudio). Jamás se ha perdido un alfiler en los eventos que he participado, y nunca he escuchado una historia de pérdidas o robos entre espeleólogos. La propiedad es muy respetada porque todos saben lo difícil de disfrutar de las grutas en un país con tan poco recursos.

La camaradería también se encuentra sobre un pedestal dentro de la sociedad. Lo poco que se tenga se comparte, si alguien tiene un problema se le ayuda en la medida de lo posible, ¿un novato necesita casco para entrar a la cueva? Alguien que no le esté empleando en ese momento se lo presta. Da igual que no conozcan a alguien, la amistad se desarrolla bien rápido dentro de este grupo de amantes de lo subterráneo. Y aún cuando han tenido muy poco tiempo para interactuar, la empatía entre todos es hermosa (por muy kitsch que suene).

Es curiosa la diferencia de edades entre sus miembros. Desde personas con más de 65 años que continúan transitando entre estalactitas y estalagmitas, hasta adolescentes que comienzan a conocer las cuevas, se reúnen en diferentes momentos del año para compartir con la espeleología.

Por eso, cuando alguien me pregunta en la calle, sin ningún tipo de complejos trato de sacarlos de su asombró. “Sí, yo soy espiólogo”.

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Acerca de Javier Montenegro

Estudiante de periodismo
Esta entrada fue publicada en Crónica, Espeleología, Grupo Guamuhaya, Guanajay y etiquetada , , , , . Guarda el enlace permanente.

2 respuestas a Sí, yo soy espiólogo

  1. robert dijo:

    perfect, coincidimos completamente siempre alguien te ayuda y o no vivo en cuba, pero en el estrangero es igual, no conozco a nadie quie te de la espalda aunque no hablen tu idioma ni conozcan de tus raices solo se interartua asi en ese ambiente outurbano, cuidense mucho y sigan con sus trabajos yo tambien soy espeleologo.robert.

  2. es increíble la empatía que se desarrolla entre las personas que practican la espeleología. me alegra saber que no solo en Cuba es así.

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